martes, 30 de enero de 2018

Capitulo V. Mi Vida en el Campo



CAPITULO V
MI VIDA EN EL CAMPO
Estilo de vida en Santa Bárbara. Distribución del trabajo. Limitaciones en la vida del campo. Mi infancia en Santa Barbara. Mis amigos los animales. Causales del miedo que me aterraba. La alimentación en Santa Bárbara. La hora de Untar. Trueque de alimentos entre vecinos. Intercambio de cosechas por alimentos. Menú tradicional en Santa Bárbara. Comidas en navidad y otras festividades. Brindis en las Paraduras de Niño. Los siete potajes tradición de la Semana Santa De que hablaba la gente. La Batalla de Tovar y muerte del general Méndez.  Que tocaban y cantaban en Santa Bárbara. Tu Olvido – Los Rosales. Lo que aprendí en el camp. 

El estilo de vida rural produce una cultura adaptada
 A los medios disponibles. La vida apacible, el trabajo
 Duro, la escasez de contactos humanos debido a las
 Distancias, produce una población de gente amable,
Sin prisas, amiga de la conversación y las historias.
Estilo de vida en Santa Bárbara
Primeramente, es necesario mencionar la naturaleza. El beneficio de respirar aire puro en un ambiente sin contaminación, contemplar paisajes pintorescos, ganado, bestias, animales domésticos, aves, corrientes de agua fresca y ruidos agradables, bajo un cielo nublado unas veces, u otras con mucho sol, donde el tiempo transcurría más despacio que en la ciudad y se trabajaba al propio ritmo. Las relaciones entre los aldeanos eran buenas. La gente se conocía suficientemente y se apoyaban entre sí. Era un estilo de vida tradicional y rudimentaria, más relajada, apacible, saludable, por el contacto con la naturaleza. Las actividades y los horarios se acomodaban a las tareas y al clima, para lograr el mayor aprovechamiento de la luz solar.
Muchas personas de la ciudad envidiaban la vida del campo, ya que deseaban una vida tranquila, relajada y estar en contacto con la naturaleza. Lo que menos quieran era el ruido, la contaminación, las prisas, pero sobre todo huirle al estrés.
Distribución del trabajo
Generalmente, en las fincas, el cuidado de los animales estaba a cargo de los más jóvenes, como el pastoreo, el ordeño y la alimentación. Los cultivos en cambio, estaban a cargo de los mayores, dependiendo del ciclo de las estaciones y del clima, que regula el desarrollo de los cultivos y las labores de los agricultores, como la siembra y la cosecha.
 El trabajo que realizaban las personas del campo, tales como ordeñar vacas, pastorear animales, labrar las tierras, cultivarlas y cosecharlas; y sobre todo, exponerse a temperaturas climáticas altas, no es soportado por personas que provenientes de la ciudad, porque el ritmo de vida era totalmente diferente
Limitaciones en la vida del campo
En el campo no había un centro de asistencia médica. Para consultar a un galeno, era necesario trasladar al paciente, a pie, a caballo o en hamaca, hasta la ciudad, ubicada a varias leguas de distancia. No había bodegas, cines, club. En esa época no había acueducto, luz eléctrica, carretera, radio ni artefactos eléctricos y hasta 1952 no había escuela rural.
Mi infancia en Santa Bárbara
En Santa Bárbara pase una infancia muy bonita, con una salud relativamente buena y con mucha alegría. Era una casa grande ubicada en un sitio pintoresco, rodeado de paisajes hermosos, con muchas plantaciones, matas ornamentales, agua corriente, aves y animales  domésticos,
Fui el consentido de la casa, me dieron una crianza llena cariño y me enseñaron principios, obediencia, disciplina y trabajo. Todo lo cual es mi mayor patrimonio. Mi único trabajo era pastorear una yegua, darle de comer a otros animales domésticos e ir a buscar leche en casa de tío Merced, como 10 cuadras. Mi tía María Eva, primos y amigos nos visitaban frecuentemente. Además, los domingos nos encontrábamos en el pueblo e íbamos a misa y subíamos juntos por el camino real.
Pescábamos lauchas (sardinitas), en la quebrada La Chita, situado a escasos cuadras de la casa.  Mis juguetes fueron carros de madera, y mucho ganado  base de machines (frutos de las matas de cambure con palos como patas.
Se hacían convites con personas de la ciudad para cosechar café.  En una de esa cosecha, me pico un pito en dos partes de mi brazo derecho.  También me dio fiebre palúdica.  Me hicieron remedio Alfonsa García, una de las personas que cosechaba café. En las noches bailaban y cantaban al son de  violines, cuatros y maracas.
Mis amigos, los animales
En la corraleja de la finca, había una yegua alazana, colombiana, traída en una  Navidad, a pie desde Tariba, Estado Táchira, por José Tito  Escalante. Era un animal muy noble conmigo.

 





En la casa también había cinco perros. Siempre me acompañaban  a todas partes, a cualquier hora. Eran fieles y obedientes, algunos un poco bravos  Mi preferido era Hortelan, otros se llamaban káiser, nerón, tigre y Otelo.
Una madrugada, Bernardina Morales, esposa de Tito Escalante Morales, se le presentaron dolores de parto y me mandaron a la “Mesa” a buscar la ``parturienta del lugar, Elba León de Morales, madre de la parturienta. 
Yo era sumamente miedoso y tenencia que pasar por “Los” Piedrones, lugar oscuro y tenebroso, para lo cual me hice acompañar de los perros, una linterna y un “avío”.  Precisamente en el sitio más tenebroso se quedaron cuatro perros debido a que se me había acabado el “avío” a base de pan y queso, que lleve para engañarlos.
Solo el fiel Ortelan me acompaño  y me espero cerca de la casa de la señora Elba, porque allí había otros perros bravos.

En el transcurso de mi vida, siempre he tenidos perros. En este momento tengo una Labradora.  Su nombre es ISA, quien tiene su correo electrónico y su perfil en Facebook
Causales del miedo que me aterraba
El miedo fue originado por los temores que me inculcaban mis prima para no les delatara sus querencias en El Mesón y en Los Piedrones, su lugar de encuentro.  Me engañaban con piedras envueltas en papel de carameros.  Me asustan con espantos, muertos, descabezados y brujas.  Lo cual me creo traumas hasta me fueron curados en el Ejercito, mediante psicoanálisis.
La alimentación en Santa Bárbara
Debido a la escasez de alimentos causada por los posteriores efectos de la Guerra Mundial, en la aldea se preocupaban básicamente por tener en la despensa sal, fósforos, kerosene, carburo, velas de cebo o aceite de tártago para alumbrase.  Los alimentos agropecuarios se conseguían con facilidad en la aldea.  Solo escaseaban los productos industrializados, Usábamos manteca de cerdo en vez de aceite.  
Los sábados y los domingos me iba para la casa de los Ramírez, donde mi tía María Eva preparaba, en un caldero un perico abundante y delicioso, con chicharrón molido, huevos, leche, cebolla, tomates, cilantro o perejil y sal. Estos ingredientes, excepto la sal, se cultivaban y producían en la aldea.  Nos serbia una ración acompañada con hallaquitas de maíz amarillo y café negro, con leche o guarapo.  La cantidad de comensales era entre 12 a 15 personas.
En algunas fincas beneficiaban reses o cerdos, salaban la carne y conservaban la cecina como tasajo. Preparaban sopas de arvejas, garbanzos, quinchonchos y frijoles blancos o rosados. En Santa Bárbara, yo no conocí los espaguetis ni las caraotas negras. Había mucha verdura, tubérculos, plátanos, cambures y frutas. El café era el rey de la mesa, junto con el guarapo de caña dulce, molida o machucada. Hacían arepas de maíz amarillo tipo jojoto y mazamorra. En varias casas vi y comí dulces de lechosa,  toronja, chayotas y buñuelos de apio con melao de jugo de caña mermado.
      Otras veces, en vez de perico había queso blanco casero, morcillas, sopa de pollo con fideos o carne machacada y asada. En casos extremos, cuando escaseaban algunos alimentos, untábamos cambures o plátanos sancochados con salsa picante. Generalmente, teníamos frascos de picante a base de encurtidos de maguey, ajíes y leche. Decían que llego “la hora de untar”.
Después de a comida, las actividades habituales eran darle de comer a los animales, arreglar aperos.  En la tarde, la mayoría se reunía en la Hacienda de los Atuve, donde Candelario Márquez y Leonardo Ramírez tocaban violín y cuatro. 
En general, en la aldea Santa Bárbara que yo conocí, no sufríamos por falta de comida. La alimentación era suficiente y variada, Los problemas eran el pan, pescado, arroz, pastas y otros productos industrializados que eran necesario adquirirlos en el pueblo.
Trueque de alimentos entre vecinos
Yo conocí en Santa Bárbara el “trueque de alimentos”. Los vecinos intercambiaban carnes de res o de cerdo, leche y cuajada de queso por otros alimentos adquiridos en el pueblo.
Mi tía María Eva, mandaban a José Olivo o a Eustaquito y otro de sus hermanos, con un burro cargado con una carga (dos sacos) de apio, para venderlos en el pueblo.  Los comerciantes y en las casas de la ciudad, solo querían pagar tres reales (Bs. 1.50) por la carga del bastimento. Ya en la tarde, obstinados terminaban haciendo trueque en las tiendas.  Generalmente recibían tres tipos de alimentos a cambio de la carga de apio (arroz, pescado seco salado y  sal).
Cuando Eustaquito bajaba para el pueblo y pasaba por casa de mi tía Natividad Soto Morales en a loma afuera, donde hoy vive Virgilio Escalante, ella le daba tres reales (Bs. 1.50) para que le comprara un real de carne, otro  de pescado y uno entre sal y arvejas.
Estefanía Méndez, a mama de Nacho, decía:
“.Esa, un real de carne me lo meto yo en una muela”
Intercambio de cosechas por alimentos
Normalmente, los agricultores pedían “fiado” víveres en las tiendas ubicadas en las cuatro esquinas del Topón: Manuel Paredes, Eliseo Molina, Francisco Angulo, Pantaleón Urrea  y otros comerciantes receptores de café lavado, quienes les iban anotando los mercados.  Al recolectar  las cosechas, los productores se las entregaban a los fiadores, quienes le sacaban las cuentas y les entregaban el remanente en efectivo, que generalmente no alcanzaba para mucho, tal vez para comprar unas telas en el almacén, tomarse algunos miches o hacer un mercado modesto. Y así, sucesivamente se repetía el proceso.
Menú tradicional en Santa Bárbara
Desayunos: Huevos fritos en manteca de cerdo, huevos tibios (sancochados), perico con chicharrón, sardina guisada con vegetales, carne machacada asada o mechada, cuajada, morcillas y chorizos
Almuerzos: Sopas de arvejas, frijoles, garbanzos, fideos, cuchute (crema de garbanzos), carne frita o asada, picante de leche con maguey ají, pescado seco, bocachico y arroz, carne de cacería (picure, pava, lapa, etc.), sobre todo donde la familia Morales León,
Puntales (Meriendas): Pan dulce o salado, queso, café con leche, pastelitos y hasta chocolate caliente
Cenas: Arepas de maíz (en cuartos), carne frita, arroz, mazamorra de maíz y atoles.
Guarniciones: Arepa de maíz y de trigo, cambures y plátanos verdes sancochados, maduros (plátanos), sancochados o fritos, yuca sancochada o frita, ñame, ocumo, apio, papas fritas, sancochadas o en puré, arroz y vegetales.
Postres: Jugos de frutas (guanábana, cambur, lechosa, naranja), agua miel, café negro, chicha andina, arroz con coco.
Platos en ocasiones especiales: Mechado, macarrones, arroz, encurtidos de maguey, ensaladas de papas, zanahoria, remolacha y huevos cocidos, con cebolla morada y tomate manzano, ensaladas de palmito.
Comidas en navidad y otras festividades
En las Paraduras de Niño, Navidad, Semana Santa, romerías, demás festividades y en ocasiones especiales,  En unas casas más que en otras. Las familias, de acuerdo con sus posibilidades,  botaban a casa por la ventana. 
Hallacas andinas cocidas en crudo (carne de res, cerdo y gallina), con garbanzos, carabinas de carne con  picante (en Trujillo las hace con caraotas), dulces de lechosa, toronja, guayaba, cabello de ángel, chayota, buñuelos de yuca o apio, higos rellenos en almíbar de panela o.
Brindis en las Paraduras de Niño.
      Vermouht, miche y leche de burra; bizcochuelo, gelatina y natillas.
Algunas familias servían comidas a los visitantes y a los músicos.

Los siete potajes tradición de la Semana Santa (1)
La costumbre de los siete potajes, servidos en el almuerzo del jueves Santo, donde el encuentro familiar serbia de contexto a una tradición andina que prosigue su viaje en el tiempo.
Entre las preparaciones para agasajar a los huéspedes en la Semana Santa, destacaban el pan criollo, la arepa de trigo y el la tasa de chocolate caliente, preparada dulce o cerrera, con leche.
Sopa, arroz, macarrones, pescado, ensalada, torta y dulce, eran en general, las preparaciones del tradicional banquete que antecedía al ayuno y abstinencia, que rememora la crucifixión de Jesús de Nazareth, figura central del cristianismo.
Frutos silvestres, Abundaban las plantas y los frutos silvestres, los cuales podíamos recolectar y comer sin ninguna privación, tales como: Guamas en los cafetales, caimitos en la vega del Mocoties, naranjas, cambures maduros, aguacates. Limones, guanábanas, piñas, caña dulce
Alimentos usados como remedios caseros: Naranja agria asada para curar hematomas de golpes y heridas en la piel y café negro molido para curar heridas.

De que hablaban en Santa Barbara.
En Santa Bárbara no había radio, carretera, luz, acueducto, ni artefactos eléctricos.
Don Eustaquio Ramirez se quedaba en Tovar, los fines de semana,  conversando con Don Manuel Altuve, padre.  Don Manuel le refería las noticias procedentes de Europa, referentes a la II Guerra Mundial que recién había terminado (en 1945). Le comentaba los acontecimientos de la política Venezolana, y otros temas generales. De esta manera, Don Eustaquio mantenía informados a los vecinos sobre las noticias recibidas en la ciudad
Las conversaciones de Don Eustaquio resultaban muy amenas, puesto que manejaba  muchos conocimientos y una cultura general admirable. Era muy respetable, aun cuando no era un letrado. Yo recuerdo que cantaba décimas y romances, géneros de la composición literaria son muy difíciles para muchas personas.
Don Eustaquio y otras personas mayores comentaban los sucesos relacionados con el paso de Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez con la Revolución Liberal Restauradora en  agosto de 1899. Con lujo de detalles resaltaban las hazañas de la Batalla de Tovar, donde perdió la vida el héroe Tovareño General José María Méndez. Hacían chistes sobre quienes se ocultaban en la montaña para evitar que los reclutaran.
La Batalla de Tovar y muerte del General Méndez. 
“El hecho histórico más importante para el pueblo Tovareño, en el cual sus hijos de aquella época demostraron sus valores de bravura, tenacidad y valentía sin par, ocurrió el 6 de agosto de 1899, cuando se produjo la Batalla de Tovar, en la que se enfrentaron las tropas del gobierno que presidía el general Ignacio Andrade, al mando del general Rafael González, y las tropas del general Cipriano Castro dirigidas por el general José María Méndez”.
La Batalla se inició a las 5 y 40 de la mañana y culminó pocas horas más tarde, a las 8 y 10 minutos, con un total de 83 muertos y 135 heridos. “Aquel histórico día es una inolvidable página militar y guerrera de Tovar”.  En el enfrentamientos, murió el general Méndez, héroe de Tovar, figura ejemplar para las generaciones pasadas y futuras de tovareños”. (Prensa OCI/Horacio Rondón).
Frente a la entra al Coliseo de Tovar, hay un monumento que recuerda esa gran batalla y en honor al espíritu imperecedero del valiente General Jose María Mendaz

Que tocaban y cantaban en Santa Bárbara.
En Santa Bárbara se tarareaban las canciones que se escuchaban en las rocolas de El Topón, de donde el cojo Isidro Plaza, esposo de María Morales León, y en los negocios de La Añil
En las paraduras de niño, los músicos tocaban y cantaban aguinaldos, decimas y romances,  acompañados por violines y cuatros.  A veces había otros instrumentos, como guitarras y maracas, Don Eustaquio Ramírez improvisaba decimas y cantaba romances.
Eusebio Márquez, el padre de Cristina Márquez, imitaba  al conocido cantante apureño Ángel Custodio Loyola.  También cantaba las primeras canciones de Jorge Negrete, quien estaba de moda.
Cuando Candelario Márquez, llego a Santa Bárbara tocaba violín y cuatro. Leonardo Ramírez Escalante siguió sus pasos y también aprendió a tocar ambos instrumentos. Ellos no podían faltar en  las reuniones o fiestas que se presentaban en la aldea. Ellos tocaban “punteando” en un cuatro la canción mexicana Adelaida de Las Jilguerillos (el barco ligero), acompañado con otro cuatro.  (Ellos decían “pajueliado” en vez de punteado),  Yo aprendí, de oído a afinar y puntear el cuatro con esa canción, escuchándolo a ellos. Tenían un extenso repertorio. Candelario Márquez se caso con Ana Hilda, la hija de Julia García.
Los jóvenes, motivados por estos músicos, incursionaron en la ejecución de esos instrumentos, el cuatro sobre todo.  José Tito Escalante tocaba el cuatro y cantaba los Rosales, cuya letra la transcribo a continuación:
TU OLVIDO – LOS ROSALES
(Tango-Vals)
Compositor: Vicente Spina, guitarrista y compositor argentino
(Nació en Buenos Aires el 7 de julio de 1899 y falleció allí mimo el 11 de septiembre de19959
I
Han brotado otra vez los rosales,
Junto al muro del viejo jardín,
Donde mi alma sello un juramento,
Amor de un  momento, que llora su fin.
II
Tierno llanto de amor fuera el tuyo,
Que en tus ojos divinos yo vi,
Ojos falsos que así me engañaron
Al ver que lloraban los míos por ti.
III
Mas los años que al pasar
Me hicieron comprender la triste realidad;
Que tan solo es ilusión
Lo que amamos de verdad.
IV
Sin embargo, cuando en los rosales
Renacen las flores,
Los viejos amores con sus madrigales
Guardan como entonces a mi corazón.
V
Cuando vuelvan las noches de invierno,
Y se cubra de nieve el jardín;
Si esta triste sabrás recordarte,
De aquel que al amarte no supo mentir.
VI
No es mi canto un reproche a tu olvido,
Ni un consuelo te vengo a pedir,
Solo al ver el rosal florecido,
El sueño perdido lo vuelvo a vivir
Repetir los versos III y IV.
Los trabajadores y adolescentes nos reuníamos, hasta tarde la noche,  en la Hacienda de Los Altuve, para conversar, tocar, cantar y jugar.
En el campo aprendí:
·         A compartir lo que tengo
·         A respetar a los demás
·         A confiar en Dios
·         A soñar en grande
·         A trabajar por mis sueños
·         A agradecer lo que tengo
·         A trabajar en lo que me gusta
·         A mascar y escupir chimú
·         A tomar y beber guarapo fuerte, miche tipio zupia,  agua miel, café cerrero, agua de tinaja y de cascada.
·         Aprendí que los burros comían cambures, los pájaros cambures maduros y las gallinas arena.

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