martes, 30 de enero de 2018

Capitulo IX. Primera Estadia en Caracas



CAPITULO IX
PRIMERA ESTADIA EN CARACAS
Llegada a Caracas. Mi primera estadía en la capital. Accidente con corriente. Visita y presentaciones de Jorge Negrete. Magnicidio de Carlos Delgado Chalbaud. Primeros estudios. Misinicios como comerciante. Penúltima Visita de Pedro Infante a Venezuela
No siempre se necesita un consejo,
a veces todo lo que se necesita es una mano que nos sostenga,
un oido que nos escuhe  y un corazon que nos entienda.
Llegada a Caracas.
El 10 de enero de 1949, a las 11:00 de la noche, llegamos a Caracas, en el “Transporte Copetran”, el cual entro por los Teques, Las Adjuntas, Antemano, hasta la Esquina de Punceres en Caracas, donde estaba el terminal de pasajeros, para esa época.
Foto 1. Plaza O’Leary en el Silencio, Centro de Caracas, año 1948
Foto 2. Av. San Martin, 1948 (Antigua entrada a Caracas desde Antimano)

Lo que más me impresiono, al entrar a Caracas, fueron los anuncios de neón con sus movimientos de luces a colores, la cantidad de gente y carros en la ciudad.  Del terminal a la casa. Los transportes llevaban los pasajeros a domicilio. Mama vivía en Catia. Cenamos, me preparo una cama y dormí por primera vez en Caracas, la capital de Venezuela.
Mi primera estadía en la capital.
Mi primer desayuno en Caracas fue a base de pan cuadrado marca Venezuela o Nacional, huevos fritos con jamón Toddy. Luego vinieron vecinos a conocerme.  Me sentía como perro en autopista. Era a  un cambio cultural de 180 grados.
En el primer almuerzo mama me sirvió “espaguetis” con salsa de tomate, pan y refresco. Yo no sabía utilizar el tenedor para enrollar la pasta con la ayuda de la cuchara.  Además, no los podía comer, porque al ver el plato, se me recordaba a unas “lombrices” que, los muchachos del campo, llevábamos en latas de leche para pescar “lauchas” en la quebrada “La Chita” de Santa Barbara, en Tovar. Mama se enardeció tanto que me partió el plato de espaguetis en mi cabeza.  La sangre corría por mis mejillas, sobre mi camisa, pero ella no se inmuto.  Mucho después, los “espaguetis” se convirtieron en mi plato preferido, hasta el sol de hoy.
En realidad, yo no conocía ni había comido en Santa Barbara, espaguetis ni caraotas negras, porque en la finca comíamos frijoles blancos, rosados, arvejas, quinchonchos y garbanzos.  En cuanto a la pasta, comimos sopa con fideos, estrellitas, letras y canelones en sopas de carne de res.
Durante esa primera estadía en la capital aprendí a elaborar mi propia comida, para los días sábados y domingos, debido a que mama trabajaba los fines de semana como taquillera en el Cine Venezuela  en la Av. Sucre de Catia. Los sábados y domingos había funciones de vermouht, vespertina, intermediaria y noche. Entre semana, ella preparaba la comida.
Yo aprendí a cocinar arroz blanco, carne molida guisada con papas sancochadas, cebolla, y tomate; bistecs, huevos fritos o sancochados, “sopa continental”, puré de papas con mantequilla, tajadas de plátanos, plátanos verdes y maduros sancochados, avena, Toddy y a colar café. No aprendí a elaborar platos a base pollo, carnes (excepto bistecs), granos, sopas, salsas, ensaladas ni arepas.
Ya siendo adulto, curse estudios de cocina típica y navideña venezolana, panificación, pastelería y conservación de alimentos y comida típica mexicana. Aprendí a elaborar sopas, hallacas,  carabinas y arepas andinas.
Accidente con corriente
En la tarde del segundo día en Caracas, me prepararon mi cuarto con una cama portátil de lona.  A las 6:00 p.m. vino un electricista para instalar una “roseta”, un toma corriente y un apagador con su respetivo bombillo. El señor preparo una extensión de cable con un enchufe y un bombillo en el otro extremo y me la dio para que le alumbrara mientras el hacia el trabajo. Era la primera vez que yo estaba cerca de la luz y en contacto con la electricidad, pues yo venia de un campo donde no había luz eléctrica. Solo en la ciudad de Tovar había visto bombillos encendidos, eran de gran tamaño, transparentes y emitían luz amarilla. Toda iba bien, pero nunca falta el diablo en misa.
Sucedió que varias “palometas” empezaron a volar alrededor del bombillo que yo tenia en la mano, y este pajarito queriéndolas quemar, en un descuido, mis dedos tocaron la rosca de bombillo.
¡Madre corrientoso...! En cuestión de segundos, estrelle el bombillo contra el piso, originándose una fuerte explosión, acompañada de un desgarrador grito que salió de lo más hondo de mi pecho. El cuarto quedo en tinieblas, y mama que estaba preparando la cena, grito: “Dios mío, me mataste el muchacho” y corrió a ver lo que había pasado.  A esas horas, yo estaba “chorreado” y tirado en el suelo a oscuras.  ¡Tremendo susto!
De allí en adelante, siempre le tuve temor y respeto a la electricidad.  A los años hice un curso de electricidad por correspondencia, en la Hemphills Schools de Los Angeles, USA. Posteriormente, estudie un curso presencial de electricidad doméstica y electrónica analógica en el CETE (Centro Técnico de Electricidad), en Caracas.
Visita y Presentaciones de Jorge Negrete en Caracas
El jueves 11 de mayo de 1949, llego Jorge Negrete a Caracas,  Fue el acontecimiento artístico del año.  Llego en tren a la estación del ferrocarril en Caño Amarillo, donde  se había agolpado una multitud de mujeres, que querían ver en persona al legendario charro cantor.  Al aparecer en la escalerilla del vagón, aquello fue la locura: las caraqueñas fueron víctimas de la neurastenia.
.  Para ese entonces, Negrete era una figura consagrada, desde 1941, al protagonizar Ay Jalisco no te rajes, dirigida por Ismael Rodríguez,
Desde hace cuatro años he estado por venir, pero muchos contratiempos lo habían impedido”, declaraba Negrete ante los periodistas que asistieron al Hotel El Conde, donde se hospedó junto con los integrantes de su inseparable Trío Calaveras, Armando Soto La Marina, conocido popularmente como “El Chicotey su hermano David Negrete.
Sus actuaciones fueron en Radio Continente, ubicado frente a la Asamblea Nacional. Su maestro de ceremonias fue el locutor Armando Palacios. El espectáculo fue transmitido a través de las emisoras del circuito Provensa (Radiodifusora Venezuela, Radio Libertador y La Voz de la Patria), a partir de las 8:30 de la noche, patrocinados por los cigarrillos Chesterfield.
Dada a cantidad de asistentes a las presentaciones, el espectáculo fue trasladado a Nuevo Circo. Como anécdota, mi mama fue a ver ese espectáculo y me dejo encerrado, con llave.  Las entradas costaron Bs. 2.oo.  Ella trajo un afiche de Negrete, en color azul.
Afiche anunciando la presentación de Negrete en el Nuevo Circo
La orquesta de Luís Alfonzo Larraín; “la pequeña gran cancionista y artista de moda”, Marina Auristela Guánchez; el Trío Cantaclaro y la animación de Roberto Hernández, sirvieron de marco al debut de Negrete, el viernes 12 de mayo en el Nuevo Circo, donde actuaría dos días más, cobrando 19 mil dólares (Bs. 70.000,00 de la época).
Además de las presentaciones en el coso capitalino, Negrete cantó en un acto organizado por las Asociación Venezolana de Periodistas a beneficio del Hospital Poliomielítico, y el domingo 15 en el programa Cultura Obrera, a través de Radio Nacional de Venezuela, “dedicado a todos los trabajadores”.
Una noche salió con sus acompañantes desde el Hotel El Conde hasta la Cervecería Doncella, ubicada entre Principal a Santa Capilla.  Allí le celebraron el cumpleaños a Gonzalo Barrios. Tomo una taza  sopa Continental con ron, porque a diferencia de las películas no podía tomar licor.
La estadía de Negrete en Caracas duró más de lo previsto. Asuntos relacionados con el Impuesto Sobre la Renta lo obligaron a permanecer hasta el sábado 21, cuando partió rumbo a México, aquejado de una fuerte gripe.
Antes de partir, afirmó que “tendría un gusto inmenso de filmar películas en Venezuela”, y expresó la posibilidad de volver “muy pronto” a pisar tierras venezolanas, donde dejó “más amigos de lo que suponía”.
Esos amigos, y un público que lo admiraba por su talento y la humildad mostrada en sus presentaciones, se quedaron a la espera de una nueva visita.
Jorge Alberto Negrete Moreno fallecía el 05 de diciembre de 1953, a consecuencia de una Hepatitis, en Los Ángeles, California; lejos de su “México lindo y querido”, y cumpliendo, de forma profética, la letra de aquella composición de Chucho Monge.
Fuentes:

Mis primeros estudios.
Cuando salí de Santa Bárbara no sabía leer ni escribir. Durante mi primera estadía en Caracas, en 1949, mama me enseñó a leer y a escribir en forma intensiva, usando el “Libro Mantilla”. 
En 1950 Curse el primer grado en una escuelita privada. Vivíamos en Ruperto Lugo, en casa de la Señora Felicita Morales, madre del Mayor Ramón Clemente Morales, quien asesino a su esposa en el Silencio,   El TCnel. Pérez Jiménez, quien era para ese entonces Jefe del Estado Mayor, lo mantuvo arrestado en el Cuartel Urdaneta, a lado de la Cárcel Modelo (Hoy están allí los patios de mantenimiento del Metro de Caracas). Al poco tiempo viajo para los Estados Unidos.  Durante el primer gobierno de Rafael Caldera regreso con el grado de General de Brigada.
Durante 1951 curse el segundo grado en otra escuela privada.  Me apasionaba el dibujo, para lo cual tenía creyones y acuarelas. 
Al pasar a tercer grado, mama me envió de vacaciones a mi pueblo natal, lo cual constituyo mi “Retorno a Tovar” que será tratado en el próximo Capítulo.

Magnicidio de Carlos Delgado Chalbaud
El 13 de noviembre de 1950, viviendo en la casa de Ruperto Lugo, ocurrido el magnicidio de Carlos Delgado Chalbaud, lo cual provocó una crisis política nacional y obligó a reorganizar la Junta Militar de la época.  Se decidió convertirla en una "Junta de Gobierno" y se consultó a varios civiles notables como el Dr. Arnoldo Gabaldon, quien había adquirido fama por la lucha anti falárica en el país, como uno de los candidatos a sustituir al recién asesinado presidente de la República.
Finalmente, se decidieron por German Suarez Flamerich, para ese entonces embajador en el Perú, quien fue encargado de inmediato de la presidencia de la junta.

Mis inicios como comerciante
Mama trabajo durante 25 años, en calidad de “Taquillera”, en el Teatro Venezuela, empresa propiedad de Cines Unidos, ubicada en la Av. Sucre de Catia. Los fines de semana ella se iba temprano, para atender las funciones de vermouth, vespertina, intermediaria y noche.
Entre semana ella me dejaba “encerrado” en la casa, para que no me escapara para Tovar. Los días sábados y domingos me ponía a vender caramelos y chucherías en un “azafate”, montado sobre un huacal de madera, en la acera exterior del Teatro Venezuela.  Los viernes de cada semana, yo compraba las mercancías de reposición en “La Gran Botella”, en El Silencio, al lado del Cine Junín.  El importe total de las ventas se lo entregaba a ella. El problema era los viernes, cuando le pedía Bs. 60,00 para reponer el stock.
Penúltima Visita de Pedro Infante a Venezuela
En esa época hacían transmisiones radiales a control remoto, de los artista que se presentaban en vivo en ese teatro.  Resulta que un sábado había mucha gente porque iban a presentar a Pedro Infante acompañado de un mariachi (fue la penúltima vez que vino ese gran actor y cantante mexicano a Venezuela).  El valor de la entrada fue de dos bolívares; además proyectaban una película del mismo actor y presentaban a otros artistas teloneros.  Yo estaba lo mas pendiente de las ventas y de cuidar mi mercancía, cuando alguien grito: “Ahí viene Pedro Infante”.  De inmediato hubo una estampida de la gente que corrió a verlo llegar.  Mi mercancía corrió por el piso, de aquella venta de chucherías no quedo nada.  Me gane otro castigo.


Próximo Capitulo IX - Retorno a Tovar y Santa Bárbara.

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