CAPITULO IX
PRIMERA ESTADIA EN CARACAS
Llegada a Caracas. Mi primera estadía en la capital.
Accidente con corriente. Visita y presentaciones de Jorge Negrete. Magnicidio
de Carlos Delgado Chalbaud. Primeros estudios. Misinicios como comerciante.
Penúltima Visita de Pedro Infante a Venezuela
No siempre se necesita un consejo,
a veces todo lo que se necesita es
una mano que nos sostenga,
un oido que nos escuhe y un corazon que nos entienda.
Llegada a Caracas.
El 10 de enero de 1949, a las
11:00 de la noche, llegamos a Caracas, en el “Transporte Copetran”, el cual
entro por los Teques, Las Adjuntas, Antemano, hasta la Esquina de Punceres en Caracas, donde estaba el terminal de pasajeros, para
esa época.
Foto 1. Plaza O’Leary
en el Silencio, Centro de Caracas, año 1948
Foto 2. Av. San
Martin, 1948 (Antigua entrada a Caracas desde Antimano)
Lo que más me impresiono, al
entrar a Caracas, fueron los anuncios de neón con sus movimientos de luces a
colores, la cantidad de gente y carros en la ciudad. Del terminal a la casa. Los transportes
llevaban los pasajeros a domicilio. Mama vivía en Catia. Cenamos, me preparo una
cama y dormí por primera vez en Caracas, la capital de Venezuela.
Mi primera estadía
en la capital.
Mi primer desayuno en Caracas fue a base de pan cuadrado marca Venezuela o Nacional, huevos
fritos con jamón Toddy. Luego vinieron vecinos a conocerme. Me sentía como perro en autopista. Era a un cambio cultural de 180 grados.
En el primer almuerzo mama me sirvió “espaguetis” con salsa de tomate, pan y refresco. Yo no sabía
utilizar el tenedor para enrollar la pasta con la ayuda de la cuchara. Además, no los podía comer, porque al ver el
plato, se me recordaba a unas “lombrices” que, los muchachos del campo,
llevábamos en latas de leche para pescar “lauchas” en la quebrada “La Chita” de
Santa Barbara, en Tovar. Mama se enardeció tanto que me partió el plato de espaguetis
en mi cabeza. La sangre corría por mis
mejillas, sobre mi camisa, pero ella no se inmuto. Mucho después, los “espaguetis” se
convirtieron en mi plato preferido, hasta el sol de hoy.
En realidad, yo no conocía ni
había comido en Santa Barbara, espaguetis ni caraotas negras, porque en la
finca comíamos frijoles blancos, rosados, arvejas, quinchonchos y
garbanzos. En cuanto a la pasta, comimos
sopa con fideos, estrellitas, letras y canelones en sopas de carne de res.
Durante esa primera estadía en
la capital aprendí a elaborar mi propia comida, para los días sábados y domingos,
debido a que mama trabajaba los fines de semana como taquillera en el Cine
Venezuela en la Av. Sucre de Catia. Los sábados
y domingos había funciones de vermouht, vespertina, intermediaria y noche. Entre
semana, ella preparaba la comida.
Yo aprendí a cocinar arroz
blanco, carne molida guisada con papas sancochadas, cebolla, y tomate; bistecs,
huevos fritos o sancochados, “sopa continental”, puré de papas con mantequilla,
tajadas de plátanos, plátanos verdes y maduros sancochados, avena, Toddy y a
colar café. No aprendí a elaborar platos a base pollo, carnes (excepto bistecs),
granos, sopas, salsas, ensaladas ni arepas.
Ya siendo adulto, curse
estudios de cocina típica y navideña venezolana, panificación, pastelería y
conservación de alimentos y comida típica mexicana. Aprendí a elaborar sopas,
hallacas, carabinas y arepas andinas.
Accidente
con corriente
En la tarde del segundo día en
Caracas, me prepararon mi cuarto con una cama portátil de lona. A las 6:00 p.m. vino un electricista para instalar
una “roseta”, un toma corriente y un apagador con su respetivo bombillo. El
señor preparo una extensión de cable con un enchufe y un bombillo en el otro extremo
y me la dio para que le alumbrara mientras el hacia el trabajo. Era la primera
vez que yo estaba cerca de la luz y en contacto con la electricidad, pues yo
venia de un campo donde no había luz eléctrica. Solo en la ciudad de Tovar
había visto bombillos encendidos, eran de gran tamaño, transparentes y emitían
luz amarilla. Toda iba bien, pero nunca falta el diablo en misa.
Sucedió que varias “palometas”
empezaron a volar alrededor del bombillo que yo tenia en la mano, y este
pajarito queriéndolas quemar, en un descuido, mis dedos tocaron la rosca de
bombillo.
¡Madre corrientoso...! En
cuestión de segundos, estrelle el bombillo contra el piso, originándose una
fuerte explosión, acompañada de un desgarrador grito que salió de lo más hondo
de mi pecho. El cuarto quedo en tinieblas, y mama que estaba preparando la
cena, grito: “Dios mío, me mataste el muchacho” y corrió a ver lo que había
pasado. A esas horas, yo estaba
“chorreado” y tirado en el suelo a oscuras.
¡Tremendo susto!
De allí en adelante, siempre le
tuve temor y respeto a la electricidad. A
los años hice un curso de electricidad por correspondencia, en la Hemphills
Schools de Los Angeles, USA. Posteriormente, estudie un curso presencial de
electricidad doméstica y electrónica analógica en el CETE (Centro Técnico de
Electricidad), en Caracas.
Visita y
Presentaciones de Jorge Negrete en Caracas
El jueves 11 de mayo de 1949, llego Jorge Negrete a Caracas, Fue el acontecimiento
artístico del año. Llego
en tren a la estación del ferrocarril en Caño
Amarillo, donde se había agolpado una
multitud de mujeres, que querían ver en persona al legendario charro
cantor. Al aparecer en la escalerilla
del vagón, aquello fue la locura: las caraqueñas fueron víctimas de la
neurastenia.
. Para ese entonces, Negrete era
una figura consagrada, desde 1941, al protagonizar Ay Jalisco no te rajes,
dirigida por Ismael Rodríguez,
Desde hace cuatro años he estado por venir, pero
muchos contratiempos lo habían impedido”, declaraba Negrete ante los
periodistas que asistieron al Hotel El Conde, donde se hospedó junto con los
integrantes de su inseparable Trío Calaveras, Armando Soto La Marina, conocido
popularmente como “El Chicote”y su hermano David Negrete.
Sus actuaciones fueron en Radio Continente,
ubicado frente a la Asamblea Nacional. Su maestro de ceremonias fue el locutor
Armando Palacios. El espectáculo fue transmitido a través de las emisoras del
circuito Provensa (Radiodifusora Venezuela, Radio Libertador y La Voz de la
Patria), a partir de las 8:30 de la noche, patrocinados por los cigarrillos
Chesterfield.
Dada a cantidad de asistentes a las presentaciones, el espectáculo fue
trasladado a Nuevo Circo. Como anécdota, mi mama fue a ver ese espectáculo y me
dejo encerrado, con llave. Las entradas
costaron Bs. 2.oo. Ella trajo un afiche
de Negrete, en color azul.
Afiche anunciando la presentación de Negrete en el Nuevo Circo
La orquesta de Luís Alfonzo Larraín; “la pequeña
gran cancionista y artista de moda”, Marina Auristela Guánchez; el Trío
Cantaclaro y la animación de Roberto Hernández, sirvieron de marco al debut de
Negrete, el viernes 12 de mayo en el Nuevo Circo, donde actuaría dos días más,
cobrando 19 mil dólares (Bs. 70.000,00 de la época).
Además de las presentaciones en el coso
capitalino, Negrete cantó en un acto organizado por las Asociación Venezolana
de Periodistas a beneficio del Hospital Poliomielítico, y el domingo 15 en el
programa Cultura Obrera, a través de Radio Nacional de Venezuela, “dedicado a
todos los trabajadores”.
Una noche salió con sus acompañantes desde el
Hotel El Conde hasta la Cervecería Doncella, ubicada entre Principal a Santa
Capilla. Allí le celebraron el
cumpleaños a Gonzalo Barrios. Tomo una taza
sopa Continental con ron, porque a diferencia de las películas no podía
tomar licor.
La estadía de Negrete en Caracas duró más de lo
previsto. Asuntos relacionados con el Impuesto Sobre la Renta lo obligaron a
permanecer hasta el sábado 21, cuando partió rumbo a México, aquejado de una
fuerte gripe.
Antes de partir, afirmó que “tendría un gusto
inmenso de filmar películas en Venezuela”, y expresó la posibilidad de volver
“muy pronto” a pisar tierras venezolanas, donde dejó “más amigos de lo que
suponía”.
Esos amigos, y un público que lo admiraba por su
talento y la humildad mostrada en sus presentaciones, se quedaron a la espera
de una nueva visita.
Jorge Alberto Negrete Moreno fallecía el 05 de
diciembre de 1953, a consecuencia de una Hepatitis, en Los Ángeles, California;
lejos de su “México lindo y querido”, y cumpliendo, de forma profética,
la letra de aquella composición de Chucho Monge.
Fuentes:
(1) http://www.taringa.net/posts/apuntes-y-monografias/2410968/Jorge-Negrete-y-la-Huelga-de-Hombres.html)
Mis primeros
estudios.
Cuando salí de Santa Bárbara no
sabía leer ni escribir. Durante mi primera estadía en Caracas, en 1949, mama me
enseñó a leer y a escribir en forma intensiva, usando el “Libro Mantilla”.
En 1950 Curse el primer grado
en una escuelita privada. Vivíamos en Ruperto Lugo, en casa de la Señora Felicita
Morales, madre del Mayor Ramón Clemente Morales, quien asesino a su esposa en
el Silencio, El TCnel. Pérez Jiménez,
quien era para ese entonces Jefe del Estado Mayor, lo mantuvo arrestado en el
Cuartel Urdaneta, a lado de la Cárcel Modelo (Hoy están allí los patios de
mantenimiento del Metro de Caracas). Al poco tiempo viajo para los Estados
Unidos. Durante el primer gobierno de
Rafael Caldera regreso con el grado de General de Brigada.
Durante 1951 curse el segundo
grado en otra escuela privada. Me
apasionaba el dibujo, para lo cual tenía creyones y acuarelas.
Al pasar a tercer grado, mama
me envió de vacaciones a mi pueblo natal, lo cual constituyo mi “Retorno a
Tovar” que será tratado en el próximo Capítulo.
Magnicidio
de Carlos Delgado Chalbaud
El 13 de noviembre de 1950,
viviendo en la casa de Ruperto Lugo, ocurrido el magnicidio de Carlos Delgado Chalbaud,
lo cual provocó una crisis política nacional y obligó a reorganizar la Junta
Militar de la época. Se decidió
convertirla en una "Junta de Gobierno" y se consultó a varios civiles
notables como el Dr. Arnoldo Gabaldon, quien había adquirido fama por la lucha
anti falárica en el país, como uno de los candidatos a sustituir al recién
asesinado presidente de la República.
Finalmente,
se decidieron por German Suarez Flamerich, para ese entonces embajador en el
Perú, quien fue encargado de inmediato de la presidencia de la junta.
Mis inicios como comerciante
Mama trabajo durante 25 años,
en calidad de “Taquillera”, en el Teatro Venezuela, empresa propiedad de Cines
Unidos, ubicada en la Av. Sucre de Catia. Los fines de semana ella se iba
temprano, para atender las funciones de vermouth, vespertina, intermediaria y
noche.
Entre semana ella me dejaba
“encerrado” en la casa, para que no me escapara para Tovar. Los días sábados y
domingos me ponía a vender caramelos y chucherías en un “azafate”, montado
sobre un huacal de madera, en la acera exterior del Teatro Venezuela. Los viernes de cada semana, yo compraba las
mercancías de reposición en “La Gran Botella”, en El Silencio, al lado del Cine
Junín. El importe total de las ventas se
lo entregaba a ella. El problema era los viernes, cuando le pedía Bs. 60,00
para reponer el stock.
Penúltima Visita de Pedro Infante a
Venezuela
En esa época hacían
transmisiones radiales a control remoto, de los artista que se presentaban en
vivo en ese teatro. Resulta que un sábado
había mucha gente porque iban a presentar a Pedro Infante acompañado de un
mariachi (fue la penúltima vez que vino ese gran actor y cantante mexicano a
Venezuela). El valor de la entrada fue
de dos bolívares; además proyectaban una película del mismo actor y presentaban
a otros artistas teloneros. Yo estaba lo
mas pendiente de las ventas y de cuidar mi mercancía, cuando alguien grito: “Ahí
viene Pedro Infante”. De inmediato hubo
una estampida de la gente que corrió a verlo llegar. Mi mercancía corrió por el piso, de aquella
venta de chucherías no quedo nada. Me
gane otro castigo.
Próximo Capitulo IX
- Retorno a Tovar y Santa Bárbara.
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