martes, 30 de enero de 2018

Capitulo VII. Tremenduras y Accidentes



CAPITULO  VII
TREMENDURAS Y ACCIDENTES
Quemado en la “pila de carbón” .Herido con un clavo. Caída de una bestia. Mordido par una cochina. El avispero. El Caballo que le partió el brazo a Leonardo

Creo que madurar no significa ser una persona seria,
Mucho menos aburrida, madurar es poder jugar,
 Tontear, bromear, hacer sonreír como un niño,
Pero recordando nuestras responsabilidades,
 Aceptar  que ya no somos niños,
 Pero sin olvidar lo que fuimos.

.Quemado en la “pila de carbón”.
Agapito Escalante Morales producía carbón vegetal de madera para venderlo, por  sacos, en la ciudad. El proceso consistía en cavar un hueco forma de triángulo de 5 metros cuadrados, en un terreno inclinado cerca de la casa. Allí armaban una “troja” con tallos de madera verde entrelazada, se dejaba una ventana con vista al este, para que el viento mantuviera encendida la pila. En la parte posterior, entre la pila y la pared se dejaba una separación que servía de chimenea. La pila estaba cubierta con hojas verdes de cambur y tierra húmeda, que era apisonada. A medida que se quemaba la madera, la capa de hojas con tierra se consumía y se hundía, dejando escapar el humo por toda la pila.
 Todas las mañanas, durante dos o tres semanas, Agapito tapaba la pila con más hojas y tierra, y la pisoteaba, Yo había visto aquel proceso,  Una mañanita corrí a la pila de carbón y me puse a pisotearla, brincando sobre ella, hasta que me hundió, quemándome el pie derecho con la madera encendida.  Peque un tremendo brinco acompañado de un  desgarrador grito mañanero. Mis primas me rescataron y hubo el consecuente castigo.  El pie se me inflamo y se cubrió con una enorme vejiga.
Herido con un clavo
En otra oportunidad, con el mismo pie derecho pise una tabla que tenía un clavo hacia arriba y me cause una tremenda herida punzo penetrante.  Para curarme, las primas preparaban un lavado a base de agua con hierbas y un pedazo de hierro.
Caída de una bestia
Una tarde, después de “pastear” a la yegua de la casa, me le monte en “puro pelo” para regresar a casa. Al pasar por debajo de un guayabo, una rama me pego en el pecho, cayéndome de la bestia, totalmente desmayado.  Me desperté al anochecer, La yegua estaba pastando mi lado. Era un fiel animal que me cuidaba.
Mordido par una cochina
Me mandaron una mañana a buscar leche en casa de Merced Escalante Morales. Allá se me ocurrió quitarle un cerdito a una puerca parida. La puerca me persiguió por el potrero hasta que me alcanzo y  me mordió el dedo meñique de la mano derecha. Casi me lo corta.  Por supuesto que le tire el cerdito.
Por la misma causa. Una perra blanca de Cristina Márquez modio en una brazo a mi primo Eustaquio Ramírez Escalante,
El avispero
Yo estaba viviendo, temporalmente, en casa de tío Merced, don también estaba Ana Hilda, hermana de Cristina Márquez.  Caminando los tres por un potrero para visitar a su tía, Eusebia Márquez. Se me ocurrió alborotar a un avispero. Las avispas nos persiguieron y atacaron sin piedad a mi amiguita Ana Hilda.  Hasta allí llego aquella hermosa amistad.  Después a ella se la llevaron para San Cristóbal y no la volví a ver más.
Un Caballo que le partió el brazo a Leonardo
Leonardo Ramírez Escalante le puso un tapaojos  un caballo negro que estaba amarrado en la caballeriza de la casa vieja de los Ramírez y se le monto.  El animal se puso nervioso, corcoveo y tumbo al muchacho, lo pisoteo, fracturándole un antebrazo. En la casa solo estaban Leonardo y José Olivo, se acostaron y se arroparon.  Cuando llego su mama, los encontró dormidos y llenos de sangre.  Pedro Arellano le entablillo la mano y quedo tan bien que con el tiempo tocaba cuatro y violín sin problemas.




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